Umbrales de entrenamiento aeróbico y aneróbico.

AGM Entrenadores en triatlón TBG

Cuando queremos pautar un entrenamiento para un deporte aeróbico considero que es muy importante conocer cuál es nuestro umbral aeróbico y aneróbico, ya que de esta manera podemos conocer cuál será nuestra velocidad de crucero para la distancia que queramos cubrir.

Recordemos que básicamente el músculo usa tres vías metabólicas: grasas, carbohidratos por vía aeróbica y carbohidratos por vía anaeróbica. Y según la intensidad de nuestro esfuerzo, el músculo utilizará de forma prioritaria un combustible (vía metabólica) u otro. Pues los umbrales son los que definen qué combustible utilizamos.

El umbral aeróbico marca el paso de trabajar principalmente con grasas como fuente de energía, a trabajar con carbohidratos (se inicia la producción de ácido láctico).
El umbral anaeróbico marca la zona en la que el sistema anaeróbico se hace más principal que el aeróbico en la provisión de la energía (el ácido láctico se acumula).

Podemos obtener estos umbrales a través de una medición de los gases (CO2 y O2) en una prueba de esfuerzo (ergoespirometría), o determinando la concentración de ácido láctico en sangre después de trabajar a distintas intensidades. Pero comúnmente nos apoyaremos en la frecuencia cardiaca (Test de Conconi) y a partir de ella nos acercaremos a la determinación de estos umbrales.

Conocer los umbrales es bueno para:

  • determinar la condición física. Cuanto más tarde se registren los umbrales, mayor velocidad crucero (mayor intensidad de esfuerzo) se puede mantener para una distancia dada.
  • determinar los ritmos de competición si se realiza su medición bajo un protocolo de esfuerzo adecuado.
  • adecuar el entrenamiento a la condición física real del deportista.

Ya hablaremos de cómo entrenar estos umbrales en otro post. Pero pautando entrenamientos con control del ritmo cardíaco (con pulsómetro) podemos de manera objetiva controlar la evolución del entrenamiento y mejorar estos umbrales.

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