Pros y contras de las zapatillas minimalistas

 

Zapatillas_minimalistas

 

Como muchas otras cosas que se han puesto de moda, hemos tenido una época en las carreras populares en las que hemos visto una gran cantidad de corredores que corrían con zapatillas minimalistas o incluso descalzo. Ésta es una de las últimas tendencias dentro del mundo del running. Pero, mientras algunas voces aseguran que esta forma de correr es más natural y aporta grandes beneficios, hay quienes consideran que tiene su parte negativa.

Dicen algunos especialistas que la gran ventaja de correr con zapatillas minimalistas es la naturalidad de la pisada. Es lo más parecido a correr descalzo y esto, aseguran que tiene muchas ventajas. En este sentido coincido con aquellos que apuestan por esta tendencia en que, uno de los aspectos positivos de correr con estas zapatillas es la percepción de sentir el terreno y también se potencia la musculatura intrínseca del pie. Por otra parte, una de las desventajas de practicar running con calzado minimalista es el incremento de lesiones a causa del aumento del impacto del pie sobre el terreno y la ausencia de estabilidad por falta de sujeción.

El mercado nos ofrece dos tipos de zapatillas minimalistas; modelos con compartimentos separados para cada dedo del pie, y aquellas zapatillas que permiten mantener los dedos juntos. En este sentido, si tuviera que escoger, me decantaría por los modelos que tienen los dedos juntos. Me parece algo más eficaz y menos peligroso, al convertir el antepié en una paleta más uniforme.

Para aquellos que decidan probar estas zapatillas aconsejo hacerlo de forma gradual. Como máximo se deberían utilizar entre 10 y 15 minutos y sobre una superficie tipo césped. Además, creo que su uso debería estar limitado a la fase de calentamiento, nunca para entrenar y menos para competir, salvo que el corredor sea un experto, muy bien adaptado a la carrera, con poco peso y buena estructura morfológica.

Para aquellos que no han corrido nunca considero que no es una buena fórmula para empezar a hacerlo. Sería demasiado traumático y peligroso para su aparato locomotor. Y evidentemente desencadenaría a lesiones y seguramente que nos dejaran en el dique seco durante mucho tiempo.

Lo que creo que es apropiado es que antes de decidir cambiar las zapatillas amortiguadas por las minimalistas es necesario valorar distintos aspectos y siempre, hacerlo con rigor y bajo asesoramiento profesional.

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